Guías · Precios y criterios

Guías de precios y tecnología

En este sector casi nadie publica precios, y la consecuencia es que quien va a contratar no tiene con qué comparar la primera oferta que recibe. Estas guías dicen lo que cuestan las cosas en el mercado español, de qué depende la cifra y —esto importa igual— en qué casos la respuesta correcta es no hacer el proyecto.

Publicadas

Las decisiones que se toman con números o no se toman

Las cifras de las guías son rangos orientativos del mercado, no la tarifa de hvalai. Sirven para saber si un presupuesto que llega está dentro o fuera de lo razonable. El precio de un caso concreto no sale de una tabla: sale de medir el proceso, y eso es justamente lo que hacemos antes de presupuestar nada.

De dónde salen

Por qué publicamos precios que nadie publica

Un presupuesto de tecnología es difícil de juzgar desde fuera. La misma descripción —«conectar el ERP con la tienda»— puede valer tres mil euros o treinta mil, y sin una referencia de mercado la decisión acaba tomándose por la confianza que inspira quien la presenta, que es un criterio pésimo para una inversión.

Los rangos de estas guías salen de dos sitios: los proyectos que hemos medido y presupuestado, y las ofertas que nuestros clientes nos han enseñado al pedirnos una segunda opinión. No son un estudio de mercado con muestra representativa y no pretenden serlo; son el orden de magnitud con el que se puede mirar una propuesta y saber si está en el rango.

Y la parte incómoda: en cada guía hay un apartado sobre cuándo no hacer el proyecto. Está ahí porque es la conclusión que más veces hemos tenido que dar, y porque una consultora que solo sabe decir que sí no le sirve de nada a nadie.

Antes de contratar

Adónde ir después de leer

Cada guía nace de una de nuestras capacidades y vuelve a ella. Si ya sabes por dónde va tu caso, el detalle del servicio está aquí: automatización de procesos, software a medida e integración de sistemas. Si lo que quieres es entender el método antes que el catálogo —cómo medimos, qué entregamos y qué proyectos rechazamos—, empieza por cómo trabajamos.

Una horquilla sirve para comparar. Para decidir hacen falta tus números.

Medimos el proceso concreto que te preocupa y te damos la cifra —coste actual, coste después y plazo de amortización— antes de que comprometas presupuesto. Si el ahorro no cubre la inversión, lo dirás tú después de verlo, no antes de saberlo.

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